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Reporte de Vendimia

REPORTES DE VENDIMIA

2016
Luego de uno de los inviernos más seco de la historia y con temperaturas por encima de lo normal para la época, con excepción de un corto periodo intenso frío en la mitad de la estación, comenzó a brotar el viñedo unos 10 días antes de lo habitual. La primavera con temperaturas en ascenso y lluvias 38 % menores a lo normal, permitió una brotación uniforme y constante, aspecto muy importante para lograr el necesario balance que exige la calidad. No se registraron heladas tardías ni otro tipo de eventos climáticos dañinos. Las precipitaciones primaverales fueron escasas pero suficientes para un adecuado crecimiento y nutrición del cultivo. A partir de enero, donde no se registraron lluvias, se volvió a instalar una condición de sequía que causo un estrés hídrico moderado al comienzo de la maduración. Este favorable estatus hídrico se mantudo hasta el final de la vendimia debido a que las lluvias de febrero y marzo fueron apenas suficientes para no incrementar la deshidratación a niveles perjudiciales, pero sin ser excesivas. No fue necesario el aporte de agua de riego en todo el período. La vendimia comenzó el 3 de febrero, apenas 3 días más tarde de lo habitual, desfasaje que se mantuvo hasta el final de la cosecha. El volumen y la calidad de la cosecha fueron similares al año anterior, con altos contenidos de alcohol potencial, intensos colores y concentración aromática.

2015
En términos generales el invierno 2014 se caracterizó por tener un 23 % menos de lluvias que lo normal, con un periodo de temperaturas bajas muy intenso pero concentrados en pocos días del mes de julio. Al comenzar la primavera las temperaturas se elevaron rápidamente determinando una brotación algo anticipada respecto a lo habitual. No hubo heladas significativas excepto un evento puntual de mediana intensidad en el centro del país. En el período de setiembre a diciembre, momento en el cual se da el mayor desarrollo vegetativo, las precipitaciones aumentaron sensiblemente, llegando a un valor 34 % superior al promedio de los últimos 25 años. El vigor del viñedo se vio favorecido y las tareas para conducirlo y mantener su estado sanitario fueron muy intensas. El riego no fue necesario. A fines de setiembre tuvimos un evento de granizo que afecto parcialmente uno de los viñedos ubicados en el suroeste del país. La maduración comenzó unos 10 días antes de lo habitual, manteniendo el corrimiento fenológico observado desde la brotación. Durante el mes de enero las precipitaciones fueron de escasa magnitud pero frecuentes, sin temperaturas extremas. La vendimia comenzó el 21 de enero, diez días antes de lo habitual. Si bien ya se advertía una buena calidad en las primeras parcelas cosechadas, ni el más optimista hubiera imaginado el espectacular mes de febrero que llegaba, uno de los más secos de la historia de nuestro país, con precipitaciones 85 % inferiores a lo normal y con periodos de temperaturas diurnas bajas, las cuales comenzaban luego de cortos episodios de inestabilidad atmosférica sin precipitaciones, que generaba viento moderado y bajas temperaturas del aire por varios días, instalando condiciones inmejorables para la madurez polifenólica. Para encontrar otro febrero con similares registros debemos remontarnos al año 1992, donde se editó el primer Preludio. La cosecha de las distintas variedades se fueron realizando con altísimas concentraciones de azucares y antocianos en su punto de madurez óptimo. La evolución de los taninos en las bayas, principalmente en la semilla fue excelente, logrando sensaciones muy agradables e intensas. La vendimia finalizó el 18 de marzo con un volumen de cosecha 13 % mayor al año anterior y una calidad que sin duda será recordada por muchos años.

2014

Luego de un invierno algo más seco de lo normal, con un 18 % menos de lluvias y temperaturas medias mínimas muy bajas, principalmente en el mes de julio, comenzó una primavera húmeda y cálida, con precipitaciones puntualmente concentradas en los meses de setiembre y octubre, lo que incentivó un desarrollo vegetativo importante sin la necesidad de riegos. Si bien las temperaturas mínimas medias primaverales fueron casi dos grados superiores a lo normal, tuvimos un evento de helada puntual de intensidad media que afectó algunos viñedos al sur del país. El verano comenzó con precipitaciones regulares, las cuales se intensificaron en la primer quincena de febrero finalizando con un período seco, soleado y con bajas temperaturas que permitió alcanzar excelente madurez polifenólica en algunos Tannat. En general la maduración avanzó lentamente aunque la vendimia comenzó y culminó en fechas normales, 30 de enero y 24 de marzo respectivamente. En términos generales fue una vendimia con un volumen de producción normal, donde las uvas tuvieron bajas concentraciones de azúcar, con delicados perfiles aromáticos, destacando algunas variedades adaptadas a este tipo de clima como los Tannat.

2013

En otoño-invierno del año 2012 tuvimos condiciones ambientales similares al promedio de los últimos 20 años, con precipitaciones normales y sin eventos de heladas fuera de estación. La acumulación de horas de frío y reserva de agua en el suelo permitieron una brotación uniforme y abundante. La primavera fue muy húmeda con un 84 % más de lluvia que lo habitual, estimulando un desarrollo vegetativo vigoroso y sin la necesidad de riegos suplementarios.
A partir de enero el clima cambió radicalmente, en el período que va desde el comienzo de la maduración hasta la cosecha las precipitaciones fueron 33 % menores a lo habitual, estableciendo condiciones ideales de maduración. Durante este período no hubo temperaturas extremas durante el día y se acumularon una buena cantidad de noches con temperaturas por debajo de los 15 °C. Sobre el final del mes de enero tuvimos un evento de granizo que afecto parte de los viñedos en la región sur.
La maduración comenzó temprano, adelantando una semana el inicio de cosecha (25 de enero) respecto a la fecha habitual, precocidad que se mantuvo hasta el final, culminando el 19 de marzo con varios días de anticipación respecto a lo normal.

En líneas generales podemos decir que fue una cosecha histórica en términos de calidad y buena en términos de rendimientos, las características más destacables fueron los altos niveles de alcohol, color e intensidad aromática en un amplio espectro de variedades, muchas de las cuales exigirán largos períodos de crianza para capitalizar el altísimo nivel de calidad que tienen los vinos desde su nacimiento.

2012

Luego de un verano y otoño 2011 muy secos, el invierno transcurrió con lluvias que duplicaron los registros normales, permitiendo que al comienzo de la primavera el nivel de reserva hídrica de los suelos sea el habitual. Hasta mitad de la primavera el desarrollo vegetativo fue vigoroso, a partir de ese monto la tasa de crecimiento se redujo por las escasas precipitaciones, la cuales fueron 26% menores al promedio de los últimos 20 años en el período setiembre-diciembre. En viñedos sobre suelos con poca capacidad de retener agua, a partir de noviembre fue necesario regar. La restricción hídrica y elevadas temperaturas continuaron hasta el comienzo de la cosecha. En el período enero-marzo las lluvias fueron 13% superiores a lo normal, con una concentración de eventos en la segunda mitad de febrero. La madurez fue lenta pero se completó satisfactoriamente, destacando en términos generales una gran intensidad aromática y grados alcohólicos menores a lo normal. La cosecha fue 24% superior a la del 2010, comenzando el 1 de febrero con los Sauvignon Blanc y culminando el 28 de marzo con un Tannat de suelos pedregosos.

2011

Durante el invierno y el comienzo de la primavera 2010 las lluvias fueron 39 % superiores a lo normal, permitiendo una buena acumulación de agua en el suelo. Las temperaturas medias, máximas y mínimas fueron normales para la época y no hubo heladas tardías. Estas condiciones permitieron una brotación muy uniforme y  vigorosa al principio de la primavera. A partir de octubre la situación cambió radicalmente, estableciéndose una situación de sequía moderada.

Las lluvias acumuladas de octubre a marzo fueron 52 % menores a lo habitual. La reserva hídrica del suelo resulto suficiente para lograr una buena expansión vegetativa con un excelente estado sanitario, no obstante, a partir de diciembre se comenzó a manifestar en el viñedo un estrés hídrico moderado, el cual se extendió durante toda la vendimia. Esto nos obligó a regar en algunos viñedos donde el estrés hidrico llegó a ser severo.

Las horas de sol durante el período de maduración fueron superiores al promedio de los últimos 20 años, permitiendo lograr una excelente acumulación de azucares y polifenoles.

La cosecha comenzó con los Sauvignon Blanc mas tarde de habitual, el 14 de febrero, y culminó el 4 de abril con nuestros Cru d’Exception. Las graduaciones alcohólicas son muy elevadas (mas de lo deseable de acuerdo a nuestros objetivos), sin embargo la calidad general de todas las variedades fue excelente. Los niveles de rendimientos se mantuvieron respecto a la vendimia anterior. La expresión de los diferentes Terroirs fue muy impresionante y se esperan grandes vinos de crianza tanto en barrica como en botella.

2010

Al finalizar la vendimia 2009, el viñedo manifestaba un escaso vigor provocado por la sequía que se instaló en la primavera del 2008. Durante el otoño-alinvierno 2009 las lluvias acumuladas alcanzaron los valores normales, lo que permitió junto a un ajustado plan de fertilización y manejo del cultivo, reestablecer el adecuado equilibrio vegetativo.

La brotación se retrazó unos 7 días respecto a lo normal, durante esta etapa fenológica las precipitaciones fueron similares al promedio de los últimos 20 años, pero cuatro veces superiores a las registradas el año anterior. Durante la floración el aporte pluviométrico fue 40 % mayor al promedio, lo que consolidó la recuperación vegetativa. El cuajado fue muy bueno en la mayoría de las variedades y el tamaño de baya final alcanzó los promedios normales.

Durante todo el período de desarrollo de las bayas la oferta hídrica fue superior al promedio, con excepción del mes de diciembre donde llovió 35 % menos de lo normal.

Pese a las condiciones húmedas de este período, el estado sanitario del cultivo fue muy satisfactorio. En líneas generales la maduración comenzó 10 días mas tarde de lo habitual, y tuvo una evolución muy lenta, tanto a nivel del consumo de ácidos, como de la acumulación de azucares y polifenoles. Este hecho solo provocó una dilatación de la vendimia, ya que la madurez se completó correctamente. Durante estos meses, las temperaturas mínimas, medias y máximas fueron similares a los valores promedio de los últimos 20 años para el mismo período. La cosecha comenzó el 8 de febrero con Sauvignon Blanc y culminó – mucho mas tarde que lo habitual – el 9 de abril con los Tannat y Merlot destinados a nuestros Cru d’Exception.

Desde mediados de febrero hasta finalizada la vendimia, prácticamente no hubo precipitaciones, lo que favoreció significativamente la calidad en particular de ciertas variedades como Tannat, Petit Verdot y Marselan. Se alcanzó una completa madurez de semillas y un gran equilibrio de concentración y elegancia. El balance final fue excepcional, ya que además de obtener altos niveles de calidad, superamos nuestro record histórico con una producción total de 4.031 toneladas de uva.

2009
Durante el invierno las precipitaciones fueron 26 % menores al promedio, lo que significó una pobre recarga hídrica del suelo. De todos modos la reserva de agua fue suficiente para comenzar la brotación en forma homogénea, aunque algo anticipada respecto a los años anteriores. Esta condición de sequía continuó durante la primavera, con precipitaciones de apenas 21mm y 38 mm en setiembre y octubre respectivamente. La escasa oferta hídrica desaceleró el crecimiento vegetativo a medida que se agotaba la reserva del suelo. Durante el período de floración y cuajado las condiciones de sequía se intensificaron, determinando un tamaño de baya muy pequeño que incidió positivamente en la calidad de los mostos al aumentar la relación hollejo/pulpa, al tiempo de reducir significativamente los rendimientos. Durante esta etapa fenológica el aporte de las lluvias fue 87 % menor al promedio de los últimos 20 años. En diciembre prácticamente no hubo precipitaciones (4 mm), lo que causó una parada del crecimiento y un incremento significativo del estrés hídrico. La restricción continuó durante el mes de enero, momento en el cual comienza la maduración, favoreciendo la acumulación de azucares, la síntesis de polifenóles y compuestos aromáticos. A fines de enero se normalizó el régimen pluviométrico. Durante el mes de enero la temperatura mínima media fue idéntica al promedio de los últimos años, mientras que en febrero resulto un grado Celsius menor (15 ºC), aportando buenas condiciones para el metabolismo secundario que da origen a los antocianos y a la mayoría de los componentes de calidad del vino. La cosecha comenzó el 2 de febrero con Sauvignon Blanc y culminó el 10 de marzo con Petit Verdot y Cabernet Sauvignon. La producción en kilos fue muy inferior a la normal con niveles de calidad muy por encima de la media especialmente en Chardonnay, Viognier, Pinot Noir, Merlot, Cabernet Sauvignon y Shiraz. En general el balance de acidez, color y taninos marcó un año excepcional. Los Tannat alcanzaron equilibrios estupendos en la madurez de pulpa piel y semilla asegurando grandes vinos de guarda.


2008
El invierno fue el mas frío de los últimos 80 años y con escasas precipitaciones, mientras que el comienzo de la primavera se caracterizó por un cambio abrupto de temperaturas que determino una brotación abundante, homogénea y bastante sincronizada entre variedades. Si bien la reserva hídrica del suelo acumulada en el invierno fue reducida, durante los meses de septiembre y octubre las lluvias fueron importantes, permitiendo un excelente y sostenido crecimiento vegetativo, a la vez de asegurar un buen cuajado y tamaño potencial de las bayas. En noviembre y diciembre las precipitaciones fueron 44 % menores a lo habitual mejorando el estatus hídrico del viñedo para la obtención de alta calidad. Enero, mes clave para la síntesis de diversos componentes de la calidad, fue un 27 % mas seco de lo habitual. La cosecha comenzó en estas condiciones y permaneció así hasta mediados de febrero donde se dieron algunas lluvias consecutivas que normalizaron el régimen pluviométrico. La vendimia comenzó con Sauvignon Blanc el 7 de febrero y culminó con Tannat el 25 de marzo. Las mejores calidades se lograron con las variedades cosechadas mas temprano como Sauvignon Blanc, Chardonnay, Viognier, Pinot Noir, Cabernet Franc y muy particularmente Merlot que alcanzó la mayor calidad en los últimos 10 años.