La Viña2019-03-29T10:53:10-03:00
QUIENES SOMOS

Conoce los viñedos

Juanicó se caracteriza por sus suelos arcilloso-calcáreos, sus terrenos ondulados con buen drenaje del agua,  estaciones marcadas con inviernos fríos, veranos cálidos con vientos refrescantes y alta luminosidad; todas estas condiciones que, resultan excelentes  para vinos de alta calidad y gran potencial de guarda.

LA VIÑA

La Franja de los Grandes Vinos del Sur

Situado entre los paralelos 30 y 35 Sur, Uruguay comparte con Chile, Mendoza, Sudáfrica, Australia y Neva Zelanda, la Franja de los Grandes Vinos del Hemisferio Sur.

En total Establecimiento Juanicó administra 307 Has de viñedos propios y algo más de 150 Has de viñedos pertenecientes a productores asociados. Éstos trabajan en estrecha colaboración durante todo el año, realizando los mismos trabajos y con la dirección técnica del equipo agronómico del Establecimiento. Esto implica una transferencia tecnológica sin precedentes en el Uruguay que ha sido tomada como modelo.

Debido a la influencia oceánica y a los vientos que entran del Estuario del Plata a partir de la tarde, existe un importante gradiente térmico entre los días cálidos y las noches frescas durante el período de maduración de las uvas.

En el Establecimiento se cultivan diferentes variedades y en todas ellas se eligen los clones y porta injertos que tengan el mayor potencial cualitativo. Todas las parcelas responden a una rigurosa selección clonal, lo que permite una alta homogeneidad de la fruta producida.

Las variedades blancas más importantes son:  Sauvignon Blanc, Chardonnay, Sauvignon Gris y Viognier

Entre las variedades tintas se destacan: Tannat, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Marselan, Shiraz, Pinot Noir y Petit Verdot

CARACTERÍSTICAS DEL TERROIR

Los primeros viñedos fueron instalados en la región de Juanicó, en el Sur del país, sobre suelos con altos contenidos de arcilla, profundidad media y buena capacidad de almacenar agua, generados a partir de una roca sedimentaria de textura limosa de la era cuaternaria.

Pocos años más tarde el área se extendió a Progreso, sobre suelos de similares características texturales pero mucho más ricos en carbonato de calcio, los vertisoles, como se denominan estos tipos de suelos, tienen arcillas muy expansivas, las cuales se dilatan y contraen durante el proceso de hidratación y secado, permitiendo agrietarse en profundidad llevando oxígeno y vida a todo el perfil. La investigación y desarrollo nos llevó a explorar nuevos terroirs, instalando viñedos en muchas zonas vitícolas nuevas. Todas las regiones tienen marcada influencia costera (tanto oceánica como del ancho Estuario  del Plata) con amplitudes térmicas de 10 a 15 grados en promedio y temperaturas medias mínimas en el período de maduración de unos 15 grados, con similar pluviometría.

MODELO DE PRODUCCIÓN

“Manejamos nuestro viñedo con un modelo de producción sustentable, aplicando principios de la agricultura orgánica con fuerte enfoque en el cuidado del medio ambiente, la inocuidad de nuestros productos y la seguridad de nuestra gente, la meta es lograr un ecosistema vitícola equilibrado con las mínimas intervenciones posibles y pensando con detalle el impacto de cada una de nuestras acciones”

Actualmente Establecimiento Juanicó tiene una superficie de 307 has de viñedos propios. Cada año se incrementa el área de cultivo atendiendo a la demanda mundial, incorporando nuevas variedades o reemplazando viñedos mediante técnicas como la reinjertación o cambio de copa.

Los viñedos se conducen en Espaldera con un solo plano vertical de vegetación, o Lira, donde la canopia se divide en dos planos inclinados. En ambos casos la arquitectura del follaje busca maximizar la eficacia en la captación de luz, mejorando la eficiencia fotosintética y optimizando las condiciones microclimáticas de la fruta.

La poda se realiza en forma manual durante el invierno, utilizando un sistema de poda larga o Guyot en algunas parcelas, y poda corta o Royat en otras. El número y distribución de las yemas o puntos de crecimiento se determina a partir del análisis de parámetros vegetativos y productivos de los años anteriores, logrando de esta manera que la historia de cada parcela nos ayude a definir el equilibrio del próximo año.

Para obtener un adecuado equilibrio vegetativo y productivo se siembran pasturas dentro del viñedo que compiten selectivamente con el cultivo por agua y nutrientes, regulando el vigor y generando un estrés hídrico moderado durante el verano para maximizar la calidad de las uvas. Al mismo tiempo estas pasturas aportan biodiversidad generando un ambiente propicio para el desarrollo de poblaciones de insectos benéfico, lo que hace posible un equilibrio natural del ecosistema.

La cantidad de uva por hectárea se ajusta siempre que sea necesario mediante raleos previos al envero (comienzo de la maduración), estos ajustes en la cantidad de fruta permiten concentrar los aromas, el color y el sabor, así como mejorar la calidad de los taninos permitiendo una maduración completa de los hollejos y las semillas. Complementando el ajuste de carga, se optimizan las condiciones microclimáticas de maduración deshojando la zona donde se ubican los racimos desde muy temprano en la primavera, permitiendo una exposición gradual al sol y una buena aireación de la fruta.

La maduración se sigue de cerca controlando varios parámetros analíticos de la uva como la concentración de azúcares, acidez, pH, antocianos y polifenoles, definiendo el corte de cada parcela una vez comprobado el nivel de maduración de los taninos y el perfil aromático. Esto se hace por medio de degustaciones en la viña, realizado por los propios enólogos que comprueban que las semillas estén marrones y que la piel ofrezca taninos maduros (ni verdes ni astringentes), a la vez de apreciar si la ventana aromática es la adecuada para el vino que se quiere elaborar.

Toda la cosecha se realiza en forma manual, aprovechando el fresco de las primeras horas de la mañana y cuidando la integridad de la uva en el proceso. Durante la recolección, la fruta se clasifica al pie de la planta, separando los racimos o granos que no sean de primera calidad. En algunos casos este trabajo se completa con una segunda separación en una mesa de clasificación previo al despalillado en la bodega.

El transporte a la bodega se realiza en las propias cajas de cosecha con aproximadamente 16 kg, o en bins de 350 kg los cuales se lavan inmediatamente después de la descarga. Durante todo el proceso de transporte se cuida celosamente la integridad de la uva y la higiene, a la vez de minimizar el tiempo entre la cosecha y la elaboración.