La Viña2018-12-06T10:28:29+00:00

QUIENES SOMOS

Conoce los viñedos

Juanicó es una región caracterizada por poseer suelos arcilloso-calcáreos, con ondulaciones que permiten buen drenaje del agua, lo que asegura excelentes condiciones para vinos de alta calidad.

LA VIÑA

La unión entre la
naturaleza y la historia

Uruguay se encuentra en una de las regiones vitivinícolas más exitosas a nivel mundial junto  con Chile, Mendoza, Sudáfrica y Australia.

En total Establecimiento Juanicó administra 240 Has de viñedos propios y algo mas de 150 Has de viñedos pertenecientes a Productores asociados. Éstos trabajan en estrecha colaboración durante todo el año y en exclusividad para Juanicó, realizando los mismos trabajos y con la dirección técnica del equipo agronómico del Establecimiento. Esto implica una transferencia tecnológica sin precedentes en el Uruguay que ha sido tomada como modelo.

La zona donde se encuentra el Establecimiento cuenta con un clima templado, una temperatura media anual es 16.6 ºC, y las estaciones se encuentran bien marcadas entre sí, con veranos cálidos e inviernos fríos con importantes heladas.

La zona donde se sitúa Establecimiento Juanicó se distingue por ofrecer durante el período de maduración de las uvas, un importante gradiente térmico entre el día y la noche. Esto es debido a la influencia oceánica y a los vientos que entran del Estuario del Plata por las noches.

En el Establecimiento se cultivan diferentes variedades y en todas ellas se eligen los clones y porta injertos que tengan el mayor potencial cualitativo.

Todas las parcelas responden a una rigurosa selección clonal, lo que permite una alta homogeneidad de la fruta producida.

Las variedades blancas más importantes para el Establecimiento son:  Chardonnay, Sauvignon Blanc, Sauvignon Gris, Gewürztraminer y Viognier

Por otro lado las principales variedades tintas son: Tannat,  Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Petit Verdot, Shiraz y Pinot Noir.

CARACTERÍSTICAS DEL CULTIVO

Actualmente Establecimiento Juanicó completa un área de cultivo de más de 240 hectáreas propias. Cada año se plantan nuevas superficies y en algunos casos, atendiendo a las nuevas demandas mundiales, se realiza la reconversión varietal de parcelas por enjertación o cambio de copa.

Los viñedos se conducen en Espaldera con un solo plano vertical de vegetación, y en Lira, donde la vegetación se divide en dos planos inclinados. En ambos casos la arquitectura del follaje busca maximizar la eficiencia fotosintética de la planta y optimizar las condiciones micro climáticas del racimo.

El sistema de producción privilegia el respeto por el medio ambiente, aplicando los principios de la agricultura orgánica, de manera de lograr un equilibrio del ecosistema vitícola que permita minimizar las intervenciones del hombre.

La poda se realiza en forma manual utilizando un sistema de cordón permanente con pitones (Roya). El número y la distribución de las yemas se determinan a partir del análisis de los parámetros vegetativos y productivos de los años anteriores, logrando de esta manera que la historia de cada parcela nos ayude a definir el equilibrio del próximo año.

Para obtener un adecuado equilibrio en la planta se disminuye el vigor suprimiendo el riego y la fertilización nitrogenada, como también sembrando forrajes agresivos en las entrefilas. Esta pastura compite por agua y nutrientes con la viña, obligando a sus raíces a explorar el subsuelo más pobre y mineral. De este modo el cultivo experimenta un stress hídrico moderado durante el período de maduración, el cual es imprescindible para lograr una fruta de excelente calidad.

La cantidad de racimos por hectárea se ajusta siempre que sea necesario mediante raleos o cosechas en verde, de modo de lograr mayor concentración de aroma, color y sabor, así como una maduración completa de las bayas y de sus semillas. El deshojado realizado en varias etapas permite ir exponiendo gradualmente a todos los racimos al sol y a una buena aireación.

La maduración se sigue de cerca controlando varios parámetros analíticos (concentración de azúcares, acidez, pH, antocianos, polifenoles y peso de grano) y se define el corte de cada parcela una vez comprobado el nivel de maduración de los taninos. Esto se hace por medio de degustación en la viña, realizada por los propios enólogos que comprueban que las semillas estén marrones y que la piel ofrezca taninos maduros (ni verdes ni astringentes).

El 100% de la cosecha se realiza manualmente y aprovechando el fresco de las horas de la mañana.

Se clasifica la uva en el momento de la cosecha al pie de la planta, separando los racimos o los granos que no sean de primera calidad. En algunos casos este trabajo se complementa con una segunda separación en una mesa de clasificación previo al despalillado.

El transporte a la bodega se realiza en las propias cajas de cosecha o en bins (cajas de 300 kilos) que se lavan inmediatamente después de la descarga. Se evita así todo daño sobre los racimos.